Círculo de Empresarios
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23/11/2009 - Declaración del Círculo de Empresarios ante la Presidencia española de la Unión Europea

El Círculo de Empresarios, ante la oportunidad histórica que significa para nuestro país la próxima Presidencia Española de la Unión Europea y con objeto de que las políticas establecidas para este periodo contribuyan de manera decisiva a la estabilidad y el futuro político, económico y social de Europa, en particular de España, cree necesario y oportuno hacer las siguientes consideraciones, que muestran la coincidencia entre las prioridades empresariales y el interés general:

  1. El Círculo de Empresarios emplaza a los responsables políticos de esta presidencia compartida, particularmente a los de nuestro país, a que sigan ahondando en el perfeccionamiento del sistema democrático y de libertades. La profunda crisis que padece la economía europea no puede ni debe tomarse como justificante para la adopción de medidas intervencionistas, que restrinjan la libertad de mercado o coarten la libre iniciativa privada. Al contrario, la apertura de los mercados y la libertad de empresa, en un marco de solidez institucional, siempre serán pilares fundamentales del desarrollo económico y social de Europa, tal y como se reconoce en el propio Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea.
  2. Por ello, y en especial ante la gravedad de la situación económica, debe insistirse en la urgente puesta en marcha, como se ha hecho desde el Círculo de Empresarios y otras instituciones nacionales y extranjeras, de aquellas reformas estructurales que fortalezcan la capacidad del libre mercado como generador de oportunidades y prosperidad para todos.
  3. En este sentido, reiteramos, la Presidencia Española constituye una extraordinaria oportunidad para establecer políticas duraderas y de alcance. De hecho, nos encontramos ante una situación histórica puesto que, en un nuevo marco institucional con un Presidente permanente del Consejo Europeo, corresponde a nuestro país, junto con Bélgica y Hungría, el inicio del sistema de presidencias en equipo.
  4. Asimismo, el Círculo de Empresarios, consciente de que el mundo actual, fuertemente integrado, plantea desafíos de carácter global, anima a un esfuerzo de apertura y acercamiento de Europa a otras regiones del mundo, fundamentalmente Latinoamérica por los estrechos lazos que la unen a España.

Más allá de estos ámbitos de política general, el Círculo de Empresarios, desde el convencimiento de las bondades del libre mercado y la libre empresa, quiere hacer especial hincapié en la conveniencia de ahondar, en esta Presidencia, varias políticas específicamente ligadas con la actividad empresarial bien de manera explícita, bien de forma indirecta. Son políticas que no sólo responden a prioridades empresariales, sino que, al ser desarrolladas, logran también establecer condiciones que permitirán a la sociedad en su conjunto avanzar libremente hacia un nuevo paradigma económico, más moderno, competitivo y mejor garante de la prosperidad general. Se trata, en definitiva, de configurar un entorno favorable para la actividad empresarial como motor del bienestar. Para ello, desde el Círculo, y en sintonía con muchas de las líneas de actuación marcadas en los últimos años por las instituciones europeas, consideramos prioritario que:

  • La Unión Europea refuerce su presencia en el escenario político y económico internacional presentándose en los foros pertinentes con una única voz. Para ello, no bastará con el cambio institucional surgido del Tratado de Lisboa, sino que será necesario un liderazgo político que lleve a Europa a desarrollar una política exterior y de seguridad común con la que servir mejor a los intereses de los europeos, tanto fuera como dentro de nuestro continente, cooperando en la resolución de los diversos problemas globales. 
  • Se fortalezca el entramado institucional sobre el que descansa no sólo la actividad económica, sino la vida social y política, dotándolo de mayor legitimidad, transparencia y credibilidad. El Tratado de Lisboa apunta hacia ese objetivo, reafirmando a la Unión Europea en el reconocimiento del principio de igualdad de todos los ciudadanos ante las instituciones, fortaleciendo la democracia representativa al otorgar nuevas atribuciones al Parlamento Europeo y mayor implicación a los Parlamentos nacionales y potenciando la democracia participativa con la creación de nuevos mecanismos para la interacción de los ciudadanos y las instituciones. En cualquier caso, desde el Círculo de Empresarios creemos firmemente que la sociedad civil debe adquirir un creciente protagonismo.
  • Se instauren mecanismos para garantizar una regulación de calidad en los mercados, que asegure las condiciones competitivas adecuadas para la creación de riqueza y empleo en el marco de un auténtico mercado único. En toda Europa, aunque con especial incidencia en España, la proliferación de reguladores y normativas ha generado una maraña regulatoria que, con frecuencia, ha asfixiado iniciativas empresariales que hubiesen revitalizado la productividad y la creación de puestos de trabajo. Asimismo, el exceso de regulación y la falta de coordinación intraeuropea en este terreno han permitido la existencia de mercados segmentados, de alguna manera aislados de la beneficiosa competencia internacional y totalmente contrarios al ideal europeo del mercado único. Para complicar aún más el panorama, intentos serios de solución a estos problemas, como la Directiva europea de servicios, se han visto desvirtuados en la práctica por una falta de voluntad reformadora. Europa debe aspirar a la aplicación rigurosa de criterios de calidad en la regulación de la actividad económica, aceptando únicamente la normativa que resulte proporcionada y dirigida a los objetivos que la justifican; que suponga el menor coste de oportunidad posible y que sea transparente y accesible para quienes han de observarla. Todo ello acompañado de los imprescindibles sistemas de evaluación continua y rendición de cuentas por parte de las autoridades.
  • Se restauren las condiciones de estabilidad presupuestaria y fiscal para así eliminar incertidumbres que distorsionan el funcionamiento de los mercados y amenazan el crecimiento futuro. Si bien las condiciones excepcionales por las que ha atravesado la economía europea han justificado las intervenciones públicas en forma de enormes estímulos fiscales, el crecimiento sostenido a largo plazo pasa necesariamente por la instauración de un clima de estabilidad presupuestaria del que desaparezcan riesgos e inseguridades tan dañinas para el ahorro y la inversión privada. Las cláusulas y condiciones del Pacto de Estabilidad y Crecimiento siguen siendo la referencia válida que Europa debe asegurar como sistema disciplinador de las políticas fiscales.
  • Se incrementen los esfuerzos para articular sistemas educativos capaces de responder a las exigencias de un mundo globalizado, competitivo y cambiante, asegurando la empleabilidad de todos los ciudadanos. Europa sólo será una economía competitiva, tal y como se planteó en la Estrategia de Lisboa, si alcanza un alto grado de calidad en la educación, fundamento básico para la cohesión social, la igualdad de oportunidades y la formación de una ciudadanía más culta, más crítica, más libre y más capaz de adaptación a un entorno en continuo cambio. Para ello, los sistemas educativos europeos deben organizarse alrededor del modelo de “aprendizaje permanente” o lifelong learning, basado en la integración de la educación formal e informal como mecanismo para la actualización continua de las habilidades y conocimientos a lo largo de toda la vida. Si ya se han dado pasos en esa dirección en el ámbito de la educación universitaria, con el conocido proceso de Bolonia –en el que habrá que seguir avanzando-, urge ahora emprender reformas en el resto del sistema educativo, incluida la formación profesional en todos sus niveles, con una perspectiva europea que potencie la movilidad en el seno de la Unión.
  • Se creen las condiciones jurídicas para el avance del modelo de flexiguridad como la alternativa generadora de empleo estable y mayor cohesión social frente a las perniciosas rigideces actuales. Europa precisa de un modelo de mercado laboral capaz de dar respuesta a las necesidades tanto de las empresas como de los trabajadores y que, combinando adecuadamente la flexibilidad con la seguridad, facilite la colocación y transición laboral de las personas, a la vez que favorezca la competitividad de las empresas y del conjunto de la economía, preservando e incluso mejorando el modelo social europeo.
  • Se fomenten la innovación y el espíritu emprendedor en tanto que motores del desarrollo de una nueva realidad empresarial, económica y social más acorde a los retos del mundo actual. Una crisis como la sufrida por la economía europea hace más patente, si cabe, la necesidad de contar con personas inclinadas a trasladar sus ideas innovadoras y emprendedoras a actividades productivas generadoras de valor. No se trata únicamente de configurar incentivos y condiciones adecuadas para la iniciativa empresarial -esto es, la creación de empresas-, sino sobre todo de formar e incentivar todas aquellas actitudes favorables a la iniciativa personal, la transformación y la mejora en todo nivel y tipo de organización, desde las Administraciones Públicas hasta las pequeñas empresas, pasando por las grandes compañías y las instituciones de la sociedad civil.
  • Se apueste por la internacionalización de la economía y de las empresas, así como por la movilidad de los trabajadores. Una meta tan ambiciosa como ésta requiere un plan de acción con diferentes frentes. Por un lado, Europa debe aproximarse a otras áreas geográficas y económicas del planeta. La cercanía cultural, histórica e idiomática de España con Latinoamérica supone una excelente oportunidad que debería cuidarse con mimo en la Cumbre Unión Europea-América Latina-Caribe a celebrar precisamente durante la Presidencia española de 2010. De otra parte, Europa debe poner en marcha políticas coordinadas de inmigración que combinen la apertura, el control y la integración. Apertura para permitir la entrada de inmigrantes cuyo trabajo y talento favorezcan la construcción de una mejor sociedad; control y firmeza para que la inmigración sea un proceso ordenado; y por último, integración, para que todos los ciudadanos puedan participar de los frutos de una mayor cohesión social.
  • Se progrese en la constitución de mercados europeos de la energía, que permitan hacer frente a los múltiples desafíos –seguridad, competitividad, reducción de las emisiones de CO2,…- que condicionan la política energética de la Unión Europea. Un mercado energético interconectado e integrado es una pieza imprescindible de la estrategia para asegurar el suministro de energía a todas las empresas y ciudadanos europeos, a unos precios competitivos que permitan seguir disfrutando de un creciente nivel de bienestar y de un alto grado de competitividad, en el marco de un modelo sostenible de crecimiento. Asimismo, un mercado europeo sujeto a la competencia habrá de facilitar el uso más eficiente de todas las fuentes y recursos energéticos, reduciendo la peligrosa dependencia exterior que tanta incertidumbre causa.

Por último, subrayar que con ocasión de un evento tan especial como la Presidencia española de la Unión Europea, el Círculo de Empresarios, desde la defensa de la libre empresa, la iniciativa privada y la economía de mercado, y fiel a la que ha sido su misión a lo largo de más de tres décadas, quiere manifestar con este documento su irrenunciable compromiso y total disposición a seguir participando, mediante propuestas e ideas para el debate, en la configuración y permanente mejora de nuestro modelo de sociedad pluralista, libre y moderna.

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