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13/09/2011 - Las PYME: clave para recuperar el crecimiento y el empleo

Las PYME: clave para recuperar el crecimiento y el empleo

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Si bien en el imaginario popular se identifica la creación de empleo, riqueza y bienestar con la actividad de las grandes empresas, en el tejido productivo de cualquier país y especialmente en España tienen enorme importancia las pequeñas y medianas empresas (PYME). Desde el Círculo de Empresarios y desde nuestro total compromiso con el libre mercado y la libertad de empresa, queremos subrayar que estas empresas han de ser el alma de la regeneración de la economía española. Por ello, entendemos necesarias medidas que, alentando la flexibilidad de nuestros mercados, generen el caldo de cultivo propicio para que las PYME españolas puedan recuperar el dinamismo que las caracteriza y que las convierte en potente fuerza motora del sistema de mercado.

Las PYME, como ocurre también en otras economías, suponen un porcentaje abrumadoramente mayoritario del tejido empresarial español. Ahora bien, a diferencia de lo que es normal en el resto del mundo desarrollado, en el caso español nos topamos con una desproporcionada presencia de microempresas y pequeñasempresas. Por el contrario, las empresas medianas alcanzan un peso relativo menor que el habitual fuera de nuestras fronteras. Esta estructura se refleja en la correspondiente aportación al valor añadido: las PYME suponen un mayor porcentaje del valor añadido en España del que sus homónimas europeas representan en sus respectivas economías. Esas diferencias, aunque algo menores, se hacen presentes también en términos de empleo. Hay que señalar asimismo la fuerte concentración de nuestras PYME en los sectores más duramente castigados por la crisis y su baja productividad media.

Aunque las empresas de mayor tamaño también sufren la situación actual, lo cierto es que las PYME son las que han debido soportar el impacto más duro de la crisis y sus diversas consecuencias o ramificaciones: la caída de la demanda, la morosidad privada y pública o las dificultades para acceder a la financiación son variables que condicionan el futuro inmediato de las PYME. Junto con la situación coyuntural, en ese fenómeno han influido factores estructurales. En efecto, las rigideces e ineficiencias que lastran a la economía española impactan sobre las PYME. Son así la principal causa del reducido tamaño medio de estas empresas, y de todas las negativas consecuencias de dicho tamaño: problemas para contar con gestión profesionalizada, reducidos niveles de internacionalización e innovación, etcétera.

A resultas de ese conjunto de factores, la desaparición de muchas de estas empresas y la pérdida de puestos de trabajo en las mismas han supuesto en nuestro país un porcentaje muy notable en la destrucción de empleo y caída del PIB. Ahora es absolutamente preciso y urgente adoptar medidas de alcance para que nuestras PYME se recuperen y retomen el protagonismo que siempre han tenido en la creación de empleo, de la que tan necesitada está nuestra economía.

En el momento de plantear y analizar diferentes líneas de acción para revitalizar a las PYME españolas, es necesario reconocer que estas empresas forman un conjunto muy heterogéneo, de gran complejidad y enorme diversidad en cuanto a tamaños, sectores de especialización, niveles de sofisticación, potencial de internacionalización, etc. En el caso de las microempresas, las medidas de política deberían orientarse especialmente a facilitar la creación de estas compañías ya que, como la experiencia de años recientes demuestra, se trata de una cantera muy importante de empleo. Para muchas pequeñas y medianas empresas, las medidas deberían perseguir además la constitución de un entorno micro y macroeconómico favorable a su crecimiento orgánico y, por tanto, favorable también para la creación de empleo y riqueza. Al respecto, desde el Círculo creemos que la consolidación y expansión de las empresas medianas representa un objetivo particularmente importante, ya que ese tamaño, menos habitual en nuestra economía, es muy relevante para la industria, un sector por el que España debe apostar para dotarse de mayor competitividad.

De todos modos, la mayoría de las políticas, si no todas, que se proponen en este documento son aplicables a cualquier tipo de PYME. En algunos casos con carácter general, sobre todo en lo que hace referencia a las reformas estructurales; en otros, con peculiaridades adaptadas a las circunstancias y características propias del grupo de empresas en cuestión. Todas ellas son, además, medidas urgentes que ya deberían haberse adoptado largo tiempo atrás. Y constituyen una apuesta decidida por el fortalecimiento del auténtico sistema de libre mercado, aquel amparado por un buen marco institucional y normativo, capaz de generar incentivos y oportunidades que las PYME y demás agentes puedan y sepan aprovechar en beneficio de toda la economía española.

De las reformas estructurales pendientes, la más relevante para el futuro y la competitividad de las PYME es la reforma del mercado de trabajo. Las rigideces de nuestras instituciones laborales se han convertido en un serio impedimento para la creación de empleo estable y productivo, especialmente entre las PYME, cuya menor dimensión les proporciona menos recursos para hacer frente a la escasa flexibilidad del mercado de trabajo. Esta realidad condiciona desde la creación de empresas hasta las posibles estrategias de expansión y crecimiento, imprescindibles para la supervivencia de una mayoría de empresas a medio y largo plazo. Por todo ello, insistimos una vez más en la urgencia de una reforma profunda, que aproxime el diseño institucional del mercado laboral español al vigente en países en los que su modelo de flexiseguridad ha demostrado ser más eficiente y justo.

Los efectos de la reforma laboral se verían reforzados muy positivamente por una reforma de nuestro sistema  educativo. A medio y largo plazo, mercado laboral y educación son las claves para el crecimiento sostenido, pues el avance de la productividad se apoya sobre ambos pilares. Desde el punto de vista de las PYME, hay algunas áreas de la educación en que se debe hacer especial énfasis. Una de ellas es la mejora de la formación profesional, pues es el tipo de perfil formativo que habitualmente demandan estas empresas, y que no siempre pueden cubrir satisfactoriamente. Otra cuestión muy relevante para las PYME es la formación con que cuentan los empresarios que las crean y gestionan. La labor de estos agentes debe profesionalizarse una vez que en una empresa comienza a complicarse su gestión diaria. Como en casi cualquier aspecto que se trate con respecto a las PYME, en este tema de la formación, el pequeño tamaño medio también se convierte en una rémora que puede compensarse mediante esfuerzos concertados de varias empresas vía asociaciones, clusters, redes, etc.

Las reformas estructurales han de aplicarse también en la tarea de acondicionar un terreno competitivo en el que las PYME puedan nacer –una inmensa mayoría de empresas nace como PYME- y desarrollarse. A este respecto, la actuación de los poderes públicos debe dirigirse a la regulación económica de calidad. La defensa de la unidad de mercado, la garantía de la seguridad jurídica y la simplificación administrativa son, en este sentido, puntos irrenunciables. Y un aspecto, con consecuencias muy serias para las PYME, es el de la morosidad. Para luchar contra este mal endémico, agravado por la crisis, son necesarias mayores garantías legales para los acreedores.

Por otra parte, como el Círculo ya ha manifestado en varios de sus documentos recientes1, y como sostiene en sus principios fundamentales, estamos plenamente convencidos de que una parte sustancial de la recuperación y progresivo avance hacia una economía competitiva pasa por la aparición de nuevos emprendedores, cuya actividad se concreta en la creación, el sostenimiento y la expansión de PYME. Por ello, en este documento insistimos en aquellas propuestas, para construir un escenario más favorable para las PYME –en sus etapas de creación, consolidación y crecimiento- y, por ende, para el conjunto de la economía española. Junto con estas propuestas más generales y de carácter estructural, han de ponerse en marcha medidas específicas con que atacar problemas concretos de las PYME. Desde las Administraciones Públicas ha de avanzarse en el restablecimiento de unas condiciones financieras en que las PYME puedan desenvolverse con mayor facilidad. Dos frentes son esenciales aquí. En el primero, las AAPP deben  reinstaurar la disciplina fiscal, para asegurar un marco propicio a la estabilidad presupuestaria en el medio y largo plazo. En ausencia de esta disciplina, el efecto crowding out y la elevación de tipos de interés por las mayores primas de riesgo dificultarán la disponibilidad de fondos para las empresas. En el segundo de esos frentes, hay que finalizar la reestructuración del sector financiero para despejar, de una vez por todas, las incertidumbres que causa cualquier dilación de esta urgente reforma.

Los problemas de financiación están muy conectados con las dificultades planteadas por la morosidad que sufren las empresas. Deberíamos contar con procedimientos legales rápidos, poco costosos y resolutivos para el cobro de  morosos.Con respecto a la morosidad de las Administraciones Públicas, habría que plantear mecanismos de compensación automática en obligaciones tributarias, por los cuales una empresa acreedora de las Administraciones Públicas pudiera estar exenta del pago de las mismas -por ejemplo en el IVA- en la cuantía que se le adeuda.

Ahora bien, incluso si se acometen medidas adecuadas en esos frentes, difícilmente el crédito bancario retomará ritmos como los observados antes de la crisis. Por esta razón, hay que trabajar en el desarrollo y adaptación a las condiciones de las PYME, en las distintas etapas de su vida, de otras fórmulas, mecanismos y mercados de inanciación, entre los que se incluyen el capital riesgo, los business angels, el capital semilla o el mercado bursátil. Algunas medidas fiscales, como exenciones del impuesto de sociedades cuando los beneficios se reinvierten o la ampliación delmáximo de facturación para que las empresas pequeñas se acojan al tipo reducido del impuesto sobre sociedades, podrían suponer un alivio de las tensiones de liquidez y financiación de las PYME.

El crecimiento de los mecanismos alternativos de financiación y las condiciones de acceso al préstamo bancario dependerán de muchos factores y variables. Una de las más importantes será la profesionalización en la dirección y gestión de las PYME, ya que una labor más profesional aumenta las probabilidades de éxito y rentabilidad. Las PYME deben aplicarse en desarrollar un planteamiento estratégico a medio/largo plazo y modernizar sus sistemas de gestión. También deben superar su actual retraso en aspectos hoy tan decisivos como el comercio electrónico o la visibilidad en Internet. Esa profesionalización puede ser igualmente el elemento que permita un salto de calidad hacia la internacionalización de la empresa, aspecto descuidado, seguramente por su tamaño, por una parte relevante de pequeñas y medianas empresas.

En todos esos desafíos, la PYME española se topa con las dificultades de un tamaño muy reducido. Hay que animar a estas empresas a que se apoyen en redes, asociaciones, consejos asesores y demás mecanismos de colaboración que les faciliten superar el obstáculo del pequeño tamaño.

A modo de conclusión final, podemos decir que las PYME, como también la sociedad española, viven un momento muy delicado para el que no existen soluciones fáciles. Sus problemas no se limitan a aspectos coyunturales, sino que hunden profundamente sus raíces en cuestiones estructurales que no se han resuelto en épocas de bonanza económica. Ahora es necesario y urgente hacerlo, asumiendo los costes que ello pueda suponer a corto plazo, pero con la convicción de que este sacrificio significará importantes réditos para nuestro país en el medio y largo plazo. Desde el Círculo de Empresarios sabemos que las PYME habrán de desempeñar un papel protagonista en la recuperación económica, la creación de empleo y la construcción de un nuevo modelo de crecimiento. Deseamos contribuir al logro de esas ambiciosas metas, tanto con las propuestas contenidas en el presente documento, como con nuestro total compromiso con la defensa y promoción continua de la libre empresa y de los emprendedores.

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