Una reforma laboral para seguir creando empleo
- Publicación: 01 / 07 / 2003
Documentación relacionada
Descripción
Durante los últimos años, el proceso de reducción del paro y de creación de empleo ha sido muy intenso en España. En poco más de 8 años el desempleo ha caído en más de 11 puntos y se han generado más de 3.920.000 de puestos de trabajo. Estos resultados son el efecto acumulado de las iniciativas liberalizadoras de los mercados de bienes y servicios, de una política macroeconómica orientada a la estabilidad, de la entrada en el Euro y de las modestas liberalizaciones parciales de algunas instituciones del mercado de trabajo realizadas desde mediados de la década pasada. A pesar de que esos cambios son a todas luces insuficientes, la experiencia española muestra con claridad la capacidad de respuesta del mercado de trabajo ante la introducción en la economía de pequeñas dosis liberalizadoras. En estos momentos, la economía española es capaz de crear puestos de trabajo con tasas de crecimiento inferiores a las del pasado lo que se está comprobando en la fase descendente del ciclo económico que experimentamos desde hace tres años.
De los dos factores fundamentales del crecimiento económico, empleo y productividad, en España ha sido el primero el más importante, lo cual era de esperar ya que partíamos de tasas de desempleo muy elevadas. Sin embargo, la productividad no ha acompañado el espectacular crecimiento de la población ocupada y de la tasa de actividad, por lo que, de cara al futuro, si bien queda todavía un largo camino que recorrer en términos de creación de empleo, es necesario que la economía española preste mayor atención a los aspectos tecnológicos y de reformas estructurales por su influencia en la productividad. Una de las reformas que sigue pendiente, y que ya empieza a tener carácter de urgencia, es la del mercado de trabajo. La tímida reforma propuesta por el Gobierno hace un año condujo, tras el fracaso de la huelga general, a una inexplicable marcha atrás que no permite albergar mucho optimismo de cara al futuro. Sin embargo, es preciso retomar cuanto antes la actividad reformista y abordar algunos aspectos fundamentales del mercado laboral para potenciar el crecimiento de nuestra economía y, en particular, acelerar la creación de empleo.
En efecto, España tiene aún un serio problema en materia de empleo. Por un lado, su tasa de paro es sensiblemente superior a la del resto de los países industrializados y su tasa de actividad es inferior. Estos dos hechos limitan, como hemos dicho, el potencial de crecimiento económico del país y dificultan la convergencia de su PIB per cápita con el de las economías de su entorno. Persiste, además, una tasa de temporalidad demasiado elevada, lo que tiene efectos negativos sobre el capital humano de los trabajadores y sobre su productividad. Al mismo tiempo, existen síntomas de que los retoques parciales de la pasada legislatura están agotando su recorrido y sus efectos por lo que es necesario dar un verdadero impulso liberalizador al mercado laboral para recortar la tasa de paro estructural que es todavía muy elevada.
En este contexto, la reforma laboral necesaria en el futuro ha de tener un alcance global que se concreta fundamentalmente en: profundizar en la agilización de los mecanismos de entrada y salida en el mercado de trabajo, en flexibilizar figuras contractuales demasiado rígidas, y en revisar el modelo de negociación colectiva vigente en España, que es una de las causas básicas de la rigidez salarial de la economía española y, en consecuencia, del abultado desempleo soportado por el país. La revisión del modelo negociador es una de las asignaturas pendientes, y resulta muy inconveniente que lo siga siendo dada su incidencia sobre la determinación del precio del factor trabajo y del conjunto de las condiciones laborales.
Autor
Círculo de Empresarios
Documentación relacionada
<< Volver