Una nueva estrategia para el sector eléctrico español. Una visión de largo plazo en el contexto de Kioto.
- Publicación: 01 / 05 / 2005
Documentación relacionada
Descripción
La energía eléctrica es un servicio básico para la sociedad. De ella depende el funcionamiento de las empresas y de numerosos servicios en los hogares, con un efecto directo sobre el bienestar, así como sobre la productividad y la calidad de la industria.
El suministro de electricidad plantea problemas complejos. La energía eléctrica no puede ser masivamente almacenada, por lo que debe producirse en el momento en que es requerida. Las redes de transporte y distribución sufren pérdidas relevantes, que han de preverse en el diseño y en el funcionamiento del sistema eléctrico. Además, la demanda de electricidad no se distribuye de modo uniforme a lo largo de cualquier jornada. Esto exige que el sistema de generación, transporte y distribución tenga que atender el consumo eléctrico sean cuales sean las circunstancias, incluso en las “puntas” más altas de demanda.
El negocio eléctrico es complicado y el sistema exige una correcta coordinación de todos sus elementos en todo momento, tanto en el terreno operativo como en el normativo. Si la capacidad de generación o las redes de transporte y distribución son insuficientes, o si los mecanismos de coordinación son ineficientes, se pueden producir interrupciones de suministro y caídas de tensión. Los elevados costes económicos y sociales asociados a tales situaciones han quedado de manifiesto en la experiencia reciente de algunas regiones de nuestro país, e incluso en la de países muy desarrollados, como Estados Unidos, Reino Unido, Suecia, Italia o Japón.
A la vista de todas sus implicaciones, es evidente que el suministro de energía eléctrica debe hacerse en cantidad y calidad suficientes. La demanda de energía eléctrica sigue creciendo en muchos países del mundo, tendencia de la que no se desmarca nuestro país. Es más, el consumo de electricidad crece en España a un ritmo superior al que lo hace la renta nacional. En semejantes circunstancias, determinar una estrategia de generación y distribución de energía eléctrica resulta clave de cara a satisfacer una demanda creciente. A ello se añaden otras consideraciones:
En primer lugar, no se trata de suministrar electricidad a cualquier precio. El precio de suministro debería formarse en un mercado en competencia y, además, ser competitivo en términos internacionales.
En segundo lugar, la ratificación del protocolo de Kioto y las decisiones adoptadas por la UE en ese ámbito introducen un coste añadido en determinados sectores, entre ellos el de la generación de energía eléctrica. A este respecto, hay que señalar que el acuerdo de reparto de la carga común europea -reducción de las emisiones de CO2- no ha favorecido a España, que ahora se enfrenta a una disyuntiva más exigente entre convergencia real con la UE y objetivos medioambientales. Disyuntiva en la que, necesariamente, el suministro eléctrico habrá de desempeñar un importante papel.
En tercer y último lugar, es conocido que determinadas economías emergentes, con China e India a la cabeza, se encuentran en pleno proceso de desarrollo y expansión, lo que está originando distorsiones en los precios de distintas materias primas, incluidas las energéticas. España debe enfocar su estrategia hacia una menor dependencia con respecto al abastecimiento exterior de las materias primas, no sólo por la distorsión de los precios, sino porque en muchas ocasiones los países que nos abastecen se encuentran en regiones geopolíticamente inestables. Esa incertidumbre se suma a la creada por la reciente evolución del precio del crudo y del gas natural, con su impacto en las economías desarrolladas, principales importadoras. Son muchas las opiniones que coinciden en señalar el fin de la era del petróleo barato, lo que podría provocar un shock de oferta, quizá menos intenso que los de 1973 y 1979, pero de efectos más permanentes.
Las cuestiones que se plantean exceden a cualquier valoración que se haga para el corto plazo. La estrategia de suministro eléctrico que se elabore en nuestro país requiere un análisis a largo plazo, más allá del 20121. Se trata, en pocas palabras, de prepararse para el futuro. Un desafío éste en el que el gradual proceso de liberalización y apertura de los mercados, la evolución de las tecnologías de generación, las restricciones medioambientales, las consideraciones geopolíticas y la percepción del ciudadano de la situación energética, se constituyen en los principales condicionantes de las estrategias en el sector eléctrico, del grado de seguridad en el suministro y del coste de los servicios para los distintos usuarios.
En el presente documento se examina el sistema eléctrico español, conforme al siguiente esquema: el capítulo 2 describe la situación actual, el funcionamiento básico del sistema y el grado en el que cumple los criterios y objetivos descritos; el capítulo 3 se dedica al análisis de los factores que van a determinar si el sistema podrá en el futuro atender a la creciente demanda a unos niveles favorables de precio, seguridad e impacto medioambiental; en el capítulo 4, que precede a las conclusiones con que termina el documento, se esbozan los principales elementos que deberían dar forma a una nueva estrategia para la generación de electricidad en España.
Las páginas siguientes pretenden ser una reflexión estratégica sobre el sistema eléctrico, aprovechando la oportunidad que nos brinda el anunciado Libro Blanco del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, que sin duda traerá novedades legislativas y regulatorias cuyo alcance es aún difícil de valorar. El Libro Blanco será, con mayor o menor amplitud, una revisión de la vigente regulación basada en la Ley del Sector Eléctrico de noviembre de 1997 que, en apenas siete años, ha sufrido ya una treintena de modificaciones. Esperemos que sirva asimismo para definir una visión estratégica, a largo plazo, de la política energética, en la que se combinen el medio ambiente, la seguridad del suministro, la competitividad y los objetivos sociales.
------------------------------------------
(1) En 2011 finaliza la actual planificación indicativa de los sectores de electricidad y gas. Además, en 2012 habrán de haberse cumplido los compromisos adoptados en el marco del Protocolo de Kioto.
Autor
Círculo de Empresarios
Documentación relacionada
<< Volver