Agricultura: Reflexiones críticas sobre un sector subvencionado
- Publicación: 01 / 02 / 2003
Descripción
Desde el punto de vista económico, el agrario es un sector productivo como otro
cualquiera, que, al igual que los demás sectores y subsectores productivos, muestra unos rasgos diferenciales y unas características peculiares que le son propios.
Pero la percepción que se tiene de la agricultura, del "campo", no es la de un sector económico como cualquier otro, ni siquiera por parte de los economistas: La escuela fisiocrática consideraba que la actividad agraria era la única actividad realmente productiva, pues de un grano obtenía una espiga y de una pareja animal una camada, mientras que las actividades artesanales se limitaban a transformar productos, pero no obraban "el milagro de los panes y los peces".
La realidad es que, tras el intenso crecimiento de los sectores industriales y de servicios, la actividad agraria aporta hoy menos del 4% del PIB español y ocupa al 6% de la población activa, pero ello no impide que persista una visión mítica del campo y de la agricultura. El agrario sigue siendo un sector "especial", y esa especialidad es la base sobre la que se edifica y se justifica su protección.
La Unión Europea dedica la mitad de su presupuesto a la protección del sector agrario pese a que éste aporta menos del 2% del PIB europeo, una desproporción realmente notable, que se amplía si, a las ayudas procedentes de la UE, se suman las que proporcionan cada uno de los Estados miembros. En el caso de España, como veremos, las segundas superan ampliamente a las primeras.
Merece la pena, por lo tanto, examinar los factores que se señalan como específicos de la actividad agraria, puesto que sobre ellos se fundamenta una demanda social de
protección, cuyo éxito en la consecución de sus objetivos es verdaderamente
espectacular.
Autor
Círculo de Empresarios
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